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Aquellos que han investigado
un poco más han podido descubrir que este supuesto año dramático fue profetizado por la cultura Maya como el final de nuestro mundo o por lo menos como el
final de algo. Aunque no son unicamente los Mayas quienes hablan del 2012 como un año crítico, tambien otras culturas y religiones auguran en base a sus
leyendas, profecias o cáculos, que en este año algo de profundo significado cósmico y espiritual ocurrirá. Entonces aparecerá una nueva época según su
calendario astronómico.
Aunque tal y como nos tienen acostumbrado las grandes superproducciones americanas, la pelicula enfocará el tema como una gran
hecatombe a la que pocos conseguirán sobrevivir y que llegará a la humanidad, podriamos decir que por casualidad o por mala suerte, ésta dará que pensar. Es
posible entonces que más de uno se pregunte sobre el motivo de las profecias y llegue a la conclusión de que nada pasa por casualidad y que las verdaderas
profecias a lo largo de la historia nunca han tenido la finalidad de asustar o crear pánico sino de ayudar, pues el verdadero profeta anuncia lo que vendrá a
la humanidad si ésta no da la vuelta a tiempo, lo que significa que nos previene de los efectos de nuestras propias causas.
Se trata pues de una ley
universal, conocida en el Cristianismo como «siembra y cosecha», la que nos trae de vuelta el resultado de nuestra propia siembra; nada es producto del azar.
Todas las catástrofes que suceden en el planeta Tierra tienen su origen en el ser humano mismo, podriamos decir que el ser humano egoista que ve la Tierra como
un gran pastel del que obtener cada vez pedazos más grandes, está consiguiendo que la Tierra se rebele.
Dios a través de Sus profetas sin embargo nunca
ha dado fechas exactas, porque el destino y el futuro dependen del presente de cada uno y de la humanidad. Las fechas exactas para muchas personas tienen un
efecto atemorizador que por ultimo sólo incrementan la posible catástrofe, ya que cada pensamiento es energía y nuestros miedos o temores también lo son. Y si
no queremos seguir contribuyendo con nuestros pensamientos y obras a las catástrofes hemos de empezar ya hoy a crear un mundo mejor, la nueva época anunciada
que empieza dentro de nosotros mismos.
Sin embargo muchos preguntan ¿por qué nos envía Dios estas catástrofes, por qué no interviene? Estas preguntas
sólo tienen una respuesta: Dios no envía ninguna catástrofe a los hombres, por el contrario Dios siempre advirtió oportunamente. El mostró a Sus hijos el
camino de vuelta hacia su origen divino. En nuestro tiempo Dios volvió a enviar un gran profeta a los hombres, Gabriele, la profeta y mensajera de Dios, a
través de la cual El anunció y sigue anunciando Su mensaje desde hace 35 años y da las advertencias a la humanidad de una manera que ya nadie las puede desoír.
Muchas catástrofes climáticas podrían haberse evitado si se hubiera escuchado en aquel entonces la profecía de Dios en la actualidad, sin embargo, la
mayoría de los hombres, encabezados por la casta sacerdotal, que estuvo en todas las épocas en contra de los profetas de Dios, ni antes hizo caso ni hoy
escucha Su palabra. Sin embargo hoy en día la ciencia apenas puede ya ocultar las transformaciones que tienen lugar sobre la Tierra, pues los efectos no sólo
son visibles para muchos, si no que también se pueden sentir.
Tampoco en esta situación que parece sin salida, Dios calla, El sigue hablando a la
humanidad a través de una mujer que acoge en su interior el lenguaje de luz del
Espíritu y lo expresa con palabras humanas como las que a continuación recogemos
del libro “Esta es Mi palabra. Alfa y Omega”: “En grandes espacios de tiempo se hunde paulatinamente el mundo materialista. En este poderoso tiempo de cambio
vendrán sobre la Tierra plagas, enfermedades y catástrofes terráqueas. Pero esto no
será aún el fin de esta época humana. Mientras el hombre quiera dominar a la Tierra, ella se sacudirá y se abrirá.
En este cambio de era, el Espíritu eterno irradia incrementadamente a todos
los soles y astros materiales, y del Universo irradia incrementadamente la luz, que se
parece a un fuego. Ella agitará más los mares, de manera que saldrán de sus lechos,
inundando y cubriendo regiones de poca altitud. Y habrá astros que transformarán lo impuro en puro.
A consecuencia de esta influencia de la luz de Dios, y de los astros, sobre
mares y tierras, el planeta Tierra llegará a ser de nuevo fértil. Todo esto sucederá
antes de que se haya pasado del todo la página. Quien a pesar de estos efectos que
vendrán sobre la humanidad permanezca fiel a Dios, Le alabe y adore, estará a salvo
y edificará y vivificará a la nueva Tierra con la siembra y la semilla del amor”.
fuente: articuloz.com
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